ENSEÑA A LOS 7, GOLPEA A LOS 10
Anoche llevamos a nuestro grupo de muchachos a conocer a uno de nuestros amigos musulmanes, Mustafa. Nos dio una cálida bienvenida en su casa y nos sentamos alrededor de sus sofás en forma de “U” en su sala de entretenimiento y comimos comidas con los dedos, asimismo bebimos té de menta.
Mientras comíamos y bebíamos, tuvimos pláticas interesantes que iban desde la política hasta la religión.
Mi buen amigo A., que es un ex-musulmán, estaba con nosotros. Si lee su blog, verá que no tiene miedo de entrar en conversaciones intelectuales sobre por qué el Islam es obviamente una religión falsa y cómo es que una relación personal con Jesucristo es la respuesta.
Como él también es un africano del norte, Mustafa quiso entrar en una discusión y quería que esté de acuerdo con todos sus argumentos. A. no le daría esa satisfacción, sino más bien le señalaría tanto en español como árabe que lo que estaba diciendo obviamente no se ajustaba a la verdad.
Mustafa se quedó frustrado en un punto y preguntó, “¿Te forzó tu padre a orar de niño?” A. dijo, “Por supuesto que no. Fui libre de examinar la evidencia si quería, y saqué mi propia conclusión para saber si el Islam era o no la verdadera religión de Dios.” Mustafa se sentó y dijo, “Ese es tu problema. Tu padre debería haberte golpeado y forzado para que te vuelvas musulmán.”
Citó un versículo del Corán que dice algo como esto, “Enseña a tu hijo a orar a la edad de siete y si no lo hace a la edad de diez, golpéalo hasta que lo haga.” ¡Qué precioso! Una característica muy reveladora de la religión.
A. simplemente se rió, y todos continuamos con nuestra conversación. Cuando terminaba la noche, le pregunté a Mustafa, “¿Si tuvieses una Biblia la leerías?” Dijo, “por supuesto.” Entonces pronto le estaremos haciendo llegar una en árabe y en francés, y después nos reuniremos otra vez para hablar sobre lo que haya leído.
Oren para que el Señor abra los ojos de Mustafa a la verdad, y también para que el Señor levante más creyentes del norte de África como A. que tiene las agallas de declarar el nombre de Jesucristo a pesar de lo que le podría costar.